6/11/11

«Cinco de las virgenes eran necias, y cinco prudentes...»

Meditación con motivo del XXXII Domingo del Tiempo Ordinario
Ciclo /A/

Textos:
Sabiduría 6,12-16
1 Tesalonicenses 4,13-18
San Mateo 25,1-13

El hombre es un ser que se mueve según sus necesidades, según sus deseos, pues en realidad todo lo que lo mueve es precisamente el buscar continuamente lo que le anima, lo que le satisface y la da sentido a su vida. De tal manera que todo lo que le ayuda siempre lo irá buscando, y buscará la manera de llegar a ello, y se esforzará para alcanzar esas metas en la vida. En cambio aquello que no le interesa lo dejará de lado, o sólo lo irá sacando a flote con el mínimo esfuerzo, pues no le interesa en lo más mínimo.
El Evangelio de hoy coloca una contraposición en dos actitudes contrapuestas en la vida del hombre: El ser necio y el ser prudente. Son dos realidades que reflejan el interior de la persona, mostrando así el interés que presenta ante ciertas realidades.
Detengámonos en estas vírgenes que esperan al novio. Antes que nada este relato puede parecer un poco extraño, pues que hace un grupo de mujeres esperando al novio en la calle, sin embargo refleja la vida de aquellos pueblos. Pues una boda era una ocasión muy especial, pues todo el pueblo salía a acompañar a los novios. Las mujeres salían con la novia y esperaban a que el novio llegara, sin embargo según esta parábola en este momento se tarda, y de ahí se desarrolla toda la temática.
Vemos dos grupos, unas que son prudentes y otras necias, y esta calificación se da a partir de un sencillo acto: Llevar el aceite para las lámparas. La pregunta sería: ¿Por qué unas llevan el aceite? Las otras desde el inicio no lo llevaron. Podríamos pensar que no lo llevaron porque creyeron que sería rápido, que no debían esperar tanto, en fin no lo creyeron importante, pues no se suele ocupar tanto aceite, por lo general el novio llega rápido. Pero las otras curiosamente si lo llevaron, seguramente ellas no sabían si tardaría o no, pero ellas desde el inicio prefirieron llevarlo. ¿Qué es lo que les hizo llevar ese aceite? Para ellas seguramente se les hizo importante, por un lado por medida de prevención por si se les acaba, y por otro, porque ellas querían estar ahí, querían acompañar a la novia, y no querían tener que retirarse por falta de luz en sus lámparas. Por tanto podemos ver dos actitudes ante la boda que se está por celebrar. Las imprudentes llevaron lo básico, pues para ellos era un mero requisito acompañar a la novia y no había necesidad de más pues eso sucedería rápido; en cambio las otras se preocuparon de tener que irse si se les acababa el aceite. Unas estaban ahí por ser parte del rito, otras porque era importante ese acontecimiento y no querían perdérselo.
Podemos decir entonces que se lleva el aceite en atención a lo que se celebra, mientras que para unas era sólo algo pasajero y sin importancia, un mero requisito, para las otras era lago importante. Ellas actúan según la importancia que tiene el acontecimiento. Les mueve estar preparadas según la importancia que eso tiene.
Por tanto, lo que las hace prudentes, es decir sensatas, razonables y por lo tanto capaces de descubrir y de pensar bien las cosas, no se quedan en lo meramente superficial, sino que van más allá. Para ellas la boda es importante, y buscan tener todo lo adecuado para estar en ella y participar bien del acontecimiento. En cambio las otras son necias, es decir no hacen un juicio adecuado, todo o hacen superficialmente, sin ningún sentido en la vida, sólo hacen las cosas a la ligera, sin buscar algo que realmente valga la pena, buscan salir del paso.
Y esto entonces nos lleva a contemplar la realidad humana, que a veces hacemos las cosas por salir del paso, y otras las hacemos siendo sagaces, buscando las cosas para que se llevan de la mejor manera. Esto es parte de la vida, sin embargo la pregunta sería cuales son las cosas que hago esmeradamente y cuido todas las formas para llevarlas a cabo. Porque pudiéramos ser muy diestros y agudos en cosas que a veces ni nos benefician, o no benefician a los demás. Cuántas personas son muy sagaces en hacer el mal, o cuantos son muy previsores para buscar el poder, para dominar y someter a los demás, para humillar a otros, para rebajarlos en su dignidad, para robarles, para sacar provecho de las cosas o de las desgracias que van sucediendo. Y pudiera ser que fuéramos muy sagaces para esas realidades, pero que finalmente no son realidades que enciendan la lámpara, pues esas cosas no dan luz, es decir no da vida, sino muerte a nuestro alrededor.
Ser sagaces, ser prudentes, implica ser capaces con nuestras obras de encender la lámpara, de dar luz a los demás, de iluminar la vida de los otros, de ayudarlos, de estar cerca de ellos, de ser capaz de comprender sus necesidades. Y podemos decir que esas mujeres previsoras transforman su vida en una vida sabia, es decir saben escoger bien las cosas de la vidas aben vivir, y saben vivir porque con su actuar iluminan a los demás, y les dan sentido a todas sus obras. Cuando el hombre es previsor, y descubre que lo importante de su vida es precisamente ser luz, su vida se llena de sabiduría, y como dice la primera lectura dl día de hoy: «La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.» Por tanto cuando el hombre realmente descubre lo que vale la pena en la vida entonces se deja encontrar por esa Sabiduría, que es Dios mismo y que hace ser capaz de vivir desde una dinámica distinta.
En cabio el necio, es aquel que nunca se preocupara por lo importante hará las cosas porque debe de salir, sin descubrir lo importante que son las demás personas, sin llegar a descubrir que estamos llamados a ser luz en medio del mundo.
Podemos concluir, que en neutras vidas siempre podernos más atención a ciertas cosas, y nos esforzaremos más en la medida en la que nos interesan. Sin embargo, cuando nos empeñamos en una realidad que no sólo nos interesa, sino que descubrimos que da sentido a nuestra vida y con ella ayudamos a los demás, somos capaces de ser luz, somos capaces de alimentar nuestras lámparas y de iluminar a los demás, dejando que en nuestra vida se llenan de una Sabiduría que vaya dando sentido en nuestra historia y en aquellos que nos rodean.

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