4/9/09

Sábado: ¿Encuentro o muro?

Meditación con motivo del Sábado XXII de tiempo ordinario
Ciclo ferial /I/
Año impar

Textos:
Colosenses 1,21-23
San Lucas 6,1-5

Continuando con nuestra reflexión sobre los fariseos, con el fin de conocerlos y de descubrir que tanto tenemos de fariseos sigamos con nuestra meditación. Hoy nos topamos con el precepto del sábado. Un precepto que implicaba la libertad, el gozo, la experiencia del amor de Dios. El Sábado era un día de descanso, pero de descanso en Dios, un día para voltear y mirar a Dios, para acordarse de que todo se lo debemos a él, que todo viene de él. Si la Biblia insiste en guardar este día se debe a que el hombre debe de cuidar su relación con Dios, que sólo viva para Él.
De este modo el Sábado debe ser un día de alegría, pues se deja el trabajo habitual para encontrarse con Dios, se despeja la mente pues no hay trabajo, y se despeja el corazón, pues Dios entra en él.
La dificultad se da cuando el sábado en lugar de ser un momento de libertad y amor se convierte en un día de preceptos, en un día para cumplir una cantidad de cosas, que supuestamente deben llevar a descansar pero no lo logran, pues sólo cansan y atiborran a la mente de cosas y mandatos que se deben cumplir, desde trabajos hasta los pasos. Con esto los fariseos han equivocado el rumbo pues con el afán de consagrar el día para Dios sólo hicieron que el hombre guardara preceptos, pero no que se encontrara realmente con Dios.
Hoy la discusión versa sobre los trabajos, a lo cual Jesús les increpa diciéndoles: «El hijo del hombre es dueño del sábado.» Para remarcarles que el hombre no está hecho para ser dominado por ninguna institución, sino para dominarlo todo y acceder a Dios. El hombre es un llamado a la libertad (cfr. Gal 5,1).
Deberíamos de pensar hasta que punto muchas veces vamos cargando nuestra vida de preceptos que impiden realmente encontrarnos con Dios. A lo mejor ponemos de pretexto que debemos dormir, ver la TV, no hacer nada, o salir y dispersarse pero Dios no entra en nuestra vida, y alegamos diciendo que debemos distraernos y que Dios no es necesario, o que Él nos entiende, que otro día lo verem0ods. Con esto cargamos de actividad un descanso que si bien es merecido, pero olvidamos al centro y motor de ese descanso que es Dios.
O a la mejor hacemos rezos, vamos a misa, pero estamos tan cargados de prácticas que en realidad no me encuentro con Dios. Hay gente que reza el rosario pero curiosamente no vive en Dios. Lo reza por obligación, pero no por un encuentro de amor. Cuantos hacen sus rezos pero por obligación, y cuando terminan nunca se encontraron con Dios, ni saben lo que Él les pide. Las cosas no se deben hacer por hacer, sino para toparse con Dios, a lo mejor es una oración más sencilla pero lleno de su encuentro con él. Si vamos a misa que no sea a fuerza, a la carrera, sino consientes y dispuestos a toparnos con Él y dejarnos animar y fortalecer.
Leyes siempre van a existir, pero experiencias de vida no siempre las hay. Dios es esa experiencia que no debe atarse a leyes o preceptos, sino al amor y la plenitud en cada uno de nosotros. Los fariseos impidieron el encuentro con Dios. ¿Nosotros impedimos que este encuentro en nuestra vida o lo favorecemos? ¿Somos Fariseos que buscamos a Dios sin encontrarlo o creyentes que se topan y se dejan interpelar con el Señor? ¿Ponemos practicas que son murallas que impiden el acceso a Dios o constructores de puertas y puentes que ayudan a encontrase con Dios?

2 comentarios:

  1. PADRE,DIOS LO BENDIGA POR LAS EXPERIENCIAS, POR LOS ENCUENTROS CON DIOS QUE TUVIMOS, Y SEGUIMOS TENIENDO, TAMBIÉN EN SÁBADO,GRACIAS A DIOS Y A USTED.
    Las acciones que tenemos que llevar al cabo, gracias a esos encuentros con DIOS,SON MUCHAS. POR FAVOR, PIDA A DIOS POR NOSOTROS PARA QUE NO SÓLO CON PALABRAS BONITAS, POR VANIDAD, POR BUSCAR UN "RECONOCIMIENTO", PORQUE "CONVIENE" O POR "MIEDO" hagamos nuestro deber. Que realicemos nuestro deber ÚNICAMENTE POR AMOR, POR AMOR, POR AMOR AL DIOS VERDADERO y que los "muros", "las puertas cerradas" cedan por el PODER DEL AMOR A DIOS.

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  2. PADRE, le comento el pensamiento que tuve en la clase de BIBLIA cuando conocimos que Usted se iba a Roma: "¡Cuánta falta tenemos de que se ruegue a DIOS por nosotros directamente en Roma!". "DIOS QUIERE QUE AHORA EL PADRE PIDA POR MÉXICO, POR LOS MEXICANOS, POR NUESTRA COMUNIDAD, POR NUESTRA IGLESIA, POR NUESTROS MINISTROS, POR TODOS, DIRECTAMENTE EN LA SEDE DE DIOS EN LA TIERRA, EN ROMA."
    ¡TENEMOS NECESIDAD DE ORACIÓN POR TODOS NOSOTROS!
    NO DEJE DE ORAR POR NOSOTROS, POR FAVOR.

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